THE SHEEPDOGS & THE SOUL JACKET. Azkena Bilbao 04.10.2013

 

     Como cada año, el final del verano trae el otoño y con la caída de las hojas vuelven las esperadas citas musicales. Y este año comenzamos el curso con la que fue una de las sensaciones del ARF 2013,  los canadienses, The Sheepdogs. Pero antes, y para ir abriendo boca, nos amenizaron la velada los gallegos, The Soul Jacket. No gozaron del mejor sonido. La voz y el bajo se llevaron la mejor parte, dejando a las guitarras en un segundo lugar (dado su escaso sonido), cosa que no influyó para que todos los allí presentes disfrutásemos de su rock sureño con fuertes dosis de soul, importado directamente desde Vigo.

 The Sheepdogs. Ewan Currie

     Tras las buenas sensaciones experimentadas con los teloneros, llegó el turno de The Sheepdogs. La hora y veinte que duró la actuación estuvo llena de referencia setenteras. Cortes como “Souther Dreaming” o “I Don´t Know” compuestos por riff que bien podrían estar firmados por de The Allman Brothers. “Gonna Be Myself”, “I Need Help” “Right On” y “I Don´t Get By” melodías que recuerdan a Free y Dobbie Brothers. O ritmos más latinos, como “Learn & Burn, que recuerdan a Santana. Todo un popurrí setentero con espacio para influencias más recientes, como “Feeling Good” y “The Way It Is” que huelen a The Black Keys (se nota la mano de Patrick Carney, productor junto a Austin Scaggs de su último trabajo). En directo inyectan mayor desarrollo a las canciones imprimiendo más consistencia a las mismas, siendo  “Javelina” la mejor muestra de ello. Apuntar, que después de una noche redonda, el bis supo más a compromiso que a agradecimiento, a pesar de lo cual no empañó el buen directo del grupo.
 The Sheepdogs. Leot Hanson
     Desde el primer momento hubo una muy buena acogida por parte del público. Durante toda la actuación el grupo estuvo arropado por los allí presentes, cantando y bailando las canciones que compusieron el setlist. La nota amarga vino de la mano de la ubicación. La sala Azkena es adecuada (dejémoslo ahí) siempre y cuando el aforo no supere un tercio del total permitido. Esa noche se vendieron todas las entradas, y en tales circunstancias la distribución de la sala no permite una interacción adecuada, más bien no permite ningún tipo de interacción con la banda. Además, de que en tales condiciones, se limita en gran medida el acceso a los diferentes servicios, siendo toda una proeza moverte del sitio.

 

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